Cuando pensamos en publicidad exterior, puede que pensemos que se trata de un invento más o menos reciente, e incluso propio de los tiempos modernos, ligados a los medios de comunicación de masas.

Pero, nada más lejos de la realidad: la publicidad exterior ha estado con nosotros desde hace miles de años. Desde entonces no han dejado de evolucionar, y a día de hoy, de hecho, estamos presenciando cómo los soportes están integrando las nuevas tecnologías para ofrecer productos innovadores. Pero, ¿quieres conocer esa evolución con más detalle? ¡Comenzamos con el artículo de hoy!

El nacimiento de la publicidad exterior

Los orígenes de la publicidad exterior se remontan a las primeras formas de expresión gráfica realizadas por los humanos. Concretamente, el anuncio más antiguo del que se tiene conocimiento (y que todavía se conserva, en British Museum de Londres) es el Papiro de Tebas (3.000-2.000 a.C.). En este documento, un comerciante denuncia la huida de uno de sus esclavos, y promete una recompensa a quien lo encuentre y lo devuelva “a la tienda de Hapú, el tejedor, donde se tejen las más hermosas telas al gusto de cada uno”. Es justo ese matiz, por el que el comerciante destaca la belleza de sus telas, que se considera el primer reclamo publicitario de la historia.  

Los egipcios anunciaban la ubicación de sus negocios con mensajes en piedras, los griegos utilizaban las paredes exteriores del estadio para anunciar los Juegos Olímpicos, y los romanos tenían espacios murales específicos para publicitarse. Todas estas culturas aprovechaban lugares exteriores, por donde pasaba la gente, para comunicar sus mensajes comerciales

Siglos más tardes, con la aparición de la imprenta a mediados del siglo XV, se produjo toda una revolución para la publicidad exterior, con el origen del cartel publicitario. Los carteles suplieron la función de los pregoneros, y presentaban principalmente imágenes, pues la inmensa mayoría de la población era analfabeta. 

La evolución hacia la valla publicitaria

Pero no será hasta finales del XVIII cuando aparezcan las primeras vallas publicitarias, a raíz de la invención de la litografía, que irán haciéndose cada vez más grandes y resistentes a las inclemencias del tiempo. La primera gran valla publicitaria fue la creada en 1889 para la exposición universal de París. 

Algunos años más tarde, en EEUU, se produjo un boom de las vallas publicitarias como consecuencia del éxito del automóvil Ford T. Puesto que la gente empezaba a circular por los caminos, tenía sentido colocar vallas exteriores. Además, en este país existía un lobby de la publicidad exterior. 

Paralelamente en Europa, la publicidad se estaba acercando cada vez más al arte: estos eran los tiempos del Modernismo, de Toulouse-Lautrec y Alfons Mucha. Artistas francés y checo, respectivamente, que han pasado a la historia por sus ilustraciones y sus inigualables carteles y anuncios publicitarios. 

Durante las décadas siguientes, el uso y popularidad de las vallas publicitarias fue en progresivo aumento. Cada vez había más gente en las ciudades, por el éxodo rural, más movimiento por los nuevos medios de transporte y la democratización del automóvil. Comenzó el declive del cartel publicitario en pos de la valla publicitaria. 

Publicidad exterior: Historia
Publicidad exterior: Historia

La publicidad exterior en España

En nuestro país, la publicidad exterior fue evolucionando de forma paralela a Europa. En Cataluña, la influencia de lo que se estaba haciendo en Francia dio lugar a que se hiciera también cartelería artística. Se considera que el primer cartel fue el que se hizo para el baile de máscaras del Círculo de Bellas Artes de Madrid, en 1897

También es imprescindible destacar el uso de la cartelería que se hizo durante la Guerra Civil. La propaganda durante esos años fue intensísima, cosa que también quedó plasmada en las artes gráficas y, por supuesto, los carteles. Muchos de ellos utilizaron técnicas muy vanguardistas, y a día de hoy podemos encontrar muchas recopilaciones de aquellos carteles dado su fuerte componente artístico. En España, a día de hoy, la valla publicitaria sigue más presente que nunca en el interior de las ciudades, donde los publicistas siguen compitiendo por innovar y conseguir captar la atención de transeúntes y conductores. Sin embargo, en la carretera la valla publicitaria ha dejado de estar permitida desde los años 80, pues las leyes de tráfico la penalizaron por considerarla una distracción para los conductores. Solo se salvó un tipo de valla: la del toro de Osborne, por considerarse un icono parte de la geografía española.