Cuando nos decidimos a abrir la página web de nuestro negocio, ponemos mucha ilusión, esfuerzo y ganas en el proyecto. La idea es siempre que esa web aporte positivamente a nuestro negocio y nuestra marca, y que sea así durante muchos años. Y puede que la web haya cumplido con esta función durante un tiempo, y que el diseño web haya sido el adecuado, pero inevitablemente van apareciendo razones que nos llevan a plantearnos un rediseño. No en vano, la web es el centro de todas las estrategias de posicionamiento que un negocio realiza en internet. 

Por eso es muy importante mantenerla actualizada y acorde a lo que tu negocio necesita. Lo primero que hay que saber, es que el rediseño no se puede abordar de la noche a la mañana: es necesaria una planificación estratégica. Sin esta planificación, no iríamos sobre seguro y el rediseño podría convertirse en un gasto más que una inversión. Puede parecer algo tedioso, pero te aseguramos que los beneficios que te reportará merecerá la pena. Al fin y al cabo, es probable que no volvamos a abordar cambios en la web otra vez en bastante tiempo, por lo que, cuando lo hagamos, debemos darlo todo. Veamos cómo es el proceso de rediseño web:

1.Evaluación preliminar ante el rediseño web 

Antes que nada, es necesario hacer una evaluación del negocio como un todo, y del entorno. Pues, al fin y al cabo, tu negocio forma parte de todo un sector dentro del mercado. Y la web, a su vez, forma parte de toda una estrategia de marketing. No podemos elaborar nuestra propia web sin tener en cuenta todo esto. En cualquier caso, esta primera fase consiste en hacer un análisis de distintas áreas, como:

  • Tu marca: ¿cómo describirías tu marca? ¿cuál es tu público objetivo?
  • Tu actual estrategia de marketing: ¿qué canales estás usando actualmente? ¿estás logrando el engagement deseado? ¿estás bien posicionado o necesitas un mejor posicionamiento?
  • La competencia y situación del mercado: ¿qué palabras clave emplean? ¿y las keywords concretas de los servicios que ofreces?
  • Ventas y beneficios: ¿estás consiguiendo tus objetivos de ventas? ¿y de beneficios?
  • Otros indicadores clave de rendimiento (KPIs)

Una vez hayamos hecho una evaluación sobre el estado de estas áreas, es hora de hacer una evaluación pormenorizada de tu actual sitio web

En esta fase también es recomendable analizar qué tipos de rutas siguen los usuarios al entrar en tu web, y cómo es la experiencia de usuario. Para esto, puedes pedirle a alguien que entre en tu web y observar cómo se desenvuelve en ella, si encuentra fácilmente lo que busca, si le resulta difícil moverse por ella, si el diseño web le resulta atractivo…

En definitiva, se trata de ver lo que funciona y lo que no. También es muy importante preguntarse cómo han cambiado las necesidades de la empresa o proyecto desde que la web fue creada, o desde la última vez que se actualizó. Debemos identificar las necesidades tanto inmediatas como a largo plazo.

Al fin y al cabo, la estrategia de marketing no es algo inmóvil y fijo en el tiempo, es algo que va cambiando. Y si la web no va acorde a esos cambios, es necesario hacer modificaciones. Estas variaciones en la estrategia pueden tratarse de cambios en los objetivos, en la filosofía, en la propia identidad visual del negocio, etc.

2. ¿Rediseño o reconstrucción?

Esta es una de las decisiones más importantes a tomar. Una vez hemos analizado el estado actual de la web, debemos determinar si lo que necesitamos es un rediseño o una reconstrucción. Aunque mucha gente utiliza ambos términos de manera indistinta, se trata de conceptos diferentes:

  • Rediseño: si tu sitio web está siendo capaz de brindarte las características y capacidades que tu negocio requiere, pero necesitas una serie de cambios, entonces el proceso idóneo es un rediseño. Es decir, tienes una buena base, pero vas a tener que hacer unos ajustes o actualizaciones del front-end, ya sean ajustes más pequeños o a una mayor escala. 
  • Reconstrucción: si lo que necesitas son cambios más profundos, porque tu web no es capaz de ofrecerte las capacidades que tu negocio demanda, o ciertas funcionalidades que necesitas, no va a ser suficiente con un rediseño: se requiere una reconstrucción completa de la web, que contemple tanto el front-end como el back-end.

3. Planteamiento de mejoras / Establecer unas metas

Una vez hayamos detectado todos esos cambios que son necesarios (en base al análisis previo), y que hayamos determinado si lo que necesitamos es efectivamente un rediseño, o se trata de una reconstrucción, llega un momento decisivo: hay que decidir qué aspectos de la web mantenemos y cuáles cambiamos, y cómo los cambiamos. 

Es decir, ¿cuáles son los resultados específicos que queremos lograr con este rediseño? Y no podemos olvidar el determinar cómo vamos a medir esos resultados. Algo que nos puede ayudar mucho es establecer unas metas y objetivos del proyecto. Es conveniente tomarnos nuestro tiempo en esta fase y no ir con prisas: debemos mantener en mente que las decisiones que tomemos aquí van a afectar directamente no solo a nuestra web, sino a nuestros resultados y rendimiento de marketing. 

4. Ejecutar el rediseño

Por fin, es el momento de poner en práctica esas decisiones que han sido tomadas y que darán lugar a la nueva página web. Realmente, cada caso es un mundo: a veces es suficiente con una serie de cambios estéticos, otras veces es necesario añadir distintas funcionalidades, o quizás trabajar el posicionamiento…

Ciertamente, llegar a esta fase no es tan fácil como pudiera parecer en un principio. Son muchos los factores a tener en cuenta, y a menudo se requieren conocimientos de diseño y desarrollo web, de los que no siempre disponemos. Por eso, a veces se hace imprescindible acudir a profesionales, para lograr resultados óptimos. En Nogomet Comunicación tenemos amplia experiencia en diseño y rediseño web. Podemos detectar los cambios que tu web necesita y ayudarte a adaptarla a tus necesidades actuales y de futuro. 

5. Seguimiento y mantenimiento del rediseño web 

Si bien el grueso del trabajo ya está hecho, no nos podemos olvidar de mantener un control sobre nuestra web, y un mantenimiento. También tendremos que medir si los resultados obtenidos con los cambios efectuados mediante el rediseño han sido los deseados, o si por el contrario aún se requiere algún ajuste. 

Y para terminar debes saber que…

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